LuisMi no entusiamó al público de Austin

por Omar Gallaga

¡ahora sí!

Era algo que nunca pensé que vería: un público que no se puso de pie para dar la bienvenida al cantante mexicano Luis Miguel.

Tal vez fue el cansancio de asistir a un concierto de alta energía en la noche de un miércoles 15. Tal vez los asistentes al Frank Erwin Center estaban enojados por los 30 minutos de retraso con que empezó el espectáculo en circunstancias de que tuvieron que perderse el último debate presidencial para estar allí. Tal vez estaban pensando en sus planes 401k de ahorro para la jubilación.

Cualquiera que sea la razón, la mezcla de baladas románticas, pop y mariachi de Luis Miguel no lograron conectarse con el público de Austin como la vez pasada, cuando hace tres años el cantante dio un concierto espectacular que sacudió los cimientos del estadio.

Después de mostrar un video terriblemente malo (pájaros, playas tropicales, cortinas al viento, en fin, no hubo cliché de música latina que el video no mostrara), Luis Miguel apareció vestido con un traje hecho a la medida. Un equipo innecesario de pantallas gigantes mostraba cada uno de sus movimientos. En la pantalla más grande había un Luismi mesiánico, el que mostraba sus dientes insoportablemente blancos y brillantes. El problema es que las grandes pantallas desconectaron al cantante del público en vez de resaltar un sentir más íntimo.

El cantante repasó canciones de su último álbum Cómplices, pero la gente estaba más interesada en su repertorio más tradicional contenido en su anterior álbum México en la piel. Canciones como “Y”, “Suave” y “Si nos dejan” fueron aplaudidas con entusiasmo, pero nada se acercó a lo visto en el concierto anterior, cuando Luis Miguel apareció con mariachi.

Si bien su voz sonó tan suave y potente como siempre, el espectáculo de Luismi no estuvo a la misma altura. Su repertorio está hecho para grandes audiencias, pero Luis Miguel nunca logró entusiasmar a todos, ni siquiera cuando se despidió. Parte de la culpa la pudo tener el sonido: la música sonaba tan fuerte que se perdió toda sutileza. No se puede culpar a la gente de sentirse apática.

El show duró una hora y 45 minutos y no hubo bis, lo que sorprendió a muchos, quienes probablemente se preguntaron si alcanzarían a ver la retransmisión del debate por CNN.

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