¡ahora sí!
Por todos los rincones futbolísticos del continente, se habla del dineral que pueden ganar los técnicos argentinos en la liga profesional mexicana. Lo único que se necesita es tener un promotor astuto para envolver a los inteligentes directivos mexicanos y así conseguir contratos que no se firman en ningún otro país.
Les cuento algunos ejemplos que me vienen a la mente: el primero, el regreso de Leo Beenhakker a la dirección técnica del América. Después de que el holandés tuvo muy buenos resultados en la temporada 1994-1995, fue convencido 10 años después para rescatar al equipo de una sequía de títulos. En el contrato del técnico se especificaba que el club le daría una casa en Cuernavaca (a 77 kilómetros de la capital) y un helicóptero para llevarlo al trabajo y pasearlo en su tiempo libre, además de un jugoso salario que lo colocaba como el mejor pagado del futbol mexicano en su momento.
Otro caprichito que me acuerdo fue el del técnico Daniel Alberto Passarella quien para llegar a los Rayados de Monterrey, pidió que le llevaran por barco su Mercedes Benz desde Argentina a la ciudad regiomontana. El técnico pampero fue campeón en su segunda temporada con el equipo y un año después fue despedido por los malos resultados, no sin antes haberse llevado una buena indemnización. Y si de liquidaciones hablamos, ¿qué me pueden decir de Américo “Tolo” Gallego, quien después de haber llenado sus bolsas de dinero proveniente de las cuentas del Toluca, decidió convertirse en el técnico mejor pagado de 2007 firmando un contrato con los Tigres de la UANL? En ese contrato, la cláusula por despido era de $2 millones, así que ya se imaginarán la alegría del “Tolo” cuando le dijeron que ya no requerían sus servicios.
Y ¿qué me pueden decir de la más reciente contratación del América?
Ángel Ramón “Pelado” Díaz volvió a perder, sumando cuatro derrotas en nueve partidos en lo que va del torneo, pero no crea que está mortificado por los malos resultados, al contrario, cuentan por ahí que la cláusula de despido es de ¡$10 millones!
Pero la culpa no es de los técnicos ni de los promotores. La culpa es de los directivos mexicanos que aceptan ser desfalcados de semejante manera.
Jorge Iturralde escribe sobre deportes cada semana en ¡ahora sí! Escríbele a jorge@clubdeportes.com