Los negocios de José

por Alejandra Achurra

¡ahora sí!

La historia de José de lo Era y sus negocios comenzó en México cuando era pequeño. En Aguascalientes, donde vivía con su familia, su padre administraba una pequeña taquería familiar, con la cual José lidiaba a diario.

Cuando la familia se mudó a Oklahoma en 1987, siguieron con la idea del negocio de los tacos. José ya tenía 21 años, pero prefirió dedicarse al campo ya que había estudiado economía agrícola.

En 1992 el nuevo destino elegido por José fue Austin y al poco tiempo su familia lo siguió. Nuevamente siguieron con la idea de establecer la taquería y esta vez José tomó un papel más activo, encargándose de la instalación del lugar, las remodelaciones y los temas legales.

Actualmente, José y su familia cuentan con la taquería El Tacorrido (9316 N. Lamar Blvd., 628-1036), al norte de Lamar, y están por abrir otra en los próximos meses —también llamada El Tacorrido— en Cameron Road, y un restaurante en el este de la calle 7, llamado Takoba. Con el último, José quiere crear un área al aire libre para ofrecer música en vivo y “atraer a la gente por la comida mexicana y por el futbol” dice.

Nombre: José de lo Era, 42 años

Origen: Aguascalientes, México.

¿Por qué te involucraste en los negocios de tu familia?

Cuando mi familia abrió el negocio en Austin me pidieron ayuda con temas legales, ya que se trataba de carritos de comida. Una vez que me involucré nació la idea de crear el restaurante, entonces me hice cargo de la construcción y luego me involucré completamente.

¿Cómo ha sido el desempeño de El Tacorrido?

Lo abrimos en 2004 y nos ha ido muy bien. Esa es la razón por la cual ahora estoy abriendo esta filial, (en Cameron Road) porque el restaurante de Lamar no tiene la capacidad para producir todo lo que vendemos. Entonces mucha de la preparación la vamos a hacer aquí para abastecer el local de Lamar Norte.

¿Hay algún secreto en los tacos?

Sí. La forma que hacemos las carnitas es con leña y es un proceso muy lento. Además las salsas que tenemos son muy buenas. Es que mi madre cada cierto tiempo va al restaurante y ve cómo están saliendo las cosas, entonces se preocupa de que el sabor sea auténtico. Además ella mejora periódicamente el menú.