Texas también celebra el 16 de septiembre

Siempre se me pone la piel chinita con las fiestas de la noche del 15 de septiembre para celebrar la Independencia de México, especialmente cuando el presidente en turno sale al balcón para dar el grito de “¡Viva México!” No importa si lo veía por televisión o en la plancha del zócalo capitalino. Luego los mariachis, los fuegos artificiales y la comida: pozole, tamales, tacos y muchos platillos más. La fiesta nunca terminaba antes de las 12 a.m.

Lejos de la tierra donde crecí, todavía brindo con tequila y veo el grito por televisión. Pero el acto ha ido más allá del patriotismo, pues me doy cuenta cuánto nos debemos enorgullecer de ser mexicanos.

Los héroes patrios (Miguel Hidalgo, José María Morelos, Vicente Guerrero y muchos más) que pelearon la guerra contra el gobierno español no sólo ganaron la independencia de México, sino la de otros en el continente.

Los hermanos guatemaltecos celebran el mismo día porque alguna vez fueron parte del territorio mexicano.

Los texanos, al igual que los de California, Arizona, Nuevo México, Colorado y Nevada, también comenzaron su independencia un 16 de septiembre.

Y aunque estos territorios optaron por separarse de México por distintas circunstancias, la huella cultural de México sigue presente en todos ellos.

Hoy, los mexicanos somos la mayoría de la población latina en Estados Unidos y a donde quiera que vamos, dejamos huella.

Ya sea por el trabajo duro, por las creaciones artísticas, por los deportistas, porque tenemos una de las cocinas más ricas y extensas del mundo, por la música que suena en todos lados, por las fiestas que duran hasta el amanecer, porque aportamos nuevas palabras al diccionario español, por nuestros destinos turísticos y por el trato amable de la gente.

México es un país con una huella muy importante. Hay países pequeños como Malawi o Croacia de los que poco se sabe en el mundo, pero casi todos conocen y admiran algo de México.

Crecí en la ciudad de México donde me tocó conocer a inmigrantes cubanos, españoles, argentinos y chilenos que adoptaron a México como su patria y fueron recibidos con los brazos abiertos durante la Guerra Civil Española, la dictadura chilena o la crisis económica argentina.

Alguna vez un chino me dijo que siempre que veía a un mexicano le agradece que nuestro país fue el primero que reconoció oficialmente a la República Popular de China y su gobierno comunista. Otra vez, un amigo africano me dijo que su ídolo era el boxeador Julio César Chávez y una rusa me confesó que su canción favorita era “Bésame mucho”, compuesta por la mexicana Consuelo Velásquez.

En Austin, me llena de orgullo ver tiendas de artesanías mexicanas, que a los estadounidenses les encanta comer en Güeros, que Mexic-Arte organiza el Día de los Muertos, que en el parque Zilker se venden raspados y que hasta los murciélagos provienen de México.

Y así, cada uno aporta lo mejor de nosotros para engrandecer nuestro país.

México abarca a toda su gente sin importar dónde vivimos. Y aunque los mexicanos hemos vivido momentos históricos, políticos y económicos muy turbulentos, siempre sobresale el espíritu ingenioso, unido, fiestero, trabajador y cálido de nuestra gente. ¡Viva México, señores!

Tania Lara es editora de texto de ¡ahora sí!