Programa Dental de Hospital St. David’s celebra 10 años de servicio gratuito

por Mary Ann Roser

¡ahora sí!

El doctor César Collazo dice que no es raro que los músicos lleguen un poco tarde. Collazo, dentista, se lo toma con calma.

Ya sea que su paciente es un niño asustado que necesita de mucha calma o un músico sin seguro de salud en busca de su decorada van estacionada en El Buen Samaritano en el sur de Austin, todos reciben el mismo trato suave cuando se sientan en la silla reclinatoria de Collazo.

“Tienes que tener una actitud relajada”, explica Collazo, que lleva cuatro años colaborando con el Programa Dental del Hospital St David’s. Este es un proyecto de la St David’s Community Health Foundation que brinda atención dental gratuita a familias de bajos ingresos y personas sin seguro de salud y estudiantes de primaria en los condados de Travis, Hays y Williamson. Este mes el programa celebra sus 10 años de existencia.

El doctor Collazo, de 43 años, empezó a participar en el programa en 2002, pero tuvo un interludio de dos años en 2004. Volvió por un “sueldo sustancialmente más bajo” de lo que obtenía como dentista particular. “Pero los pacientes son mucho más agradecidos”, explica. “Es tanto más gratificante”.

Para sus pacientes, el programa dental es “una especie de regalo del cielo”, dice Collazo.

En 2000, el municipio de Austin puso a disposición del programa una van para llevar al dentista a los pacientes. Como el programa funcionó tan bien durante su primer año, la fundación Michael & Susan Dell donaron $900,000 para otra van. Actualmente, son cinco.

El programa cuenta con más de 250 dentistas voluntarios disponibles 50 semanas al año, además de los seis dentistas de planta. Los odontólogos voluntarios realizan procedimientos más complejos en sus oficinas. Algunos, como el Dr. Bud Neeley, todavía trabajan en las vans de vez en cuando.

“No hay otro programa en los Estados Unidos que brinde el nivel de atención que nosotros estamos dando”, dijo.

Erica Castillo, una asistente dental que trabaja como gerente de educación para la salud del programa dice que se ve retratada en los niños que llegan para recibir tratamiento. Viviendo con dos hermanos y una gran familia extendida en un hogar, no fue al dentista hasta octavo grado.

“Me encanta... Es devolver un poco a los niños”, dice Castillo, de 34 años. “No me imagino haciendo otra cosa”.

Un promedio de 32 meses pasan entre las visitas para estudiantes de primaria en seis distritos desde Kyle a Round Rock, dice Marsha Cook, directora ejecutiva del programa. El objetivo es que reducir el plazo a un año o 18 meses.

Para los dentistas de planta como el doctor Collazo, el dinero no es la motivación, dice. “Los doctores de este programa están en él porque sus corazones están allí”, concluyó.

Traducido del Austin American-Statesman