Pues llegó la hora antes de lo esperado. Aunque ya sabíamos desde hace tiempo que Las Manitas, el popular restaurante en la Avenida Congress, cerraría para dar paso a la construcción de otro rascacielos en el centro de Austin (un hotel Marriott de 1,000 recamaras). El desmantelamiento de un negocio que por más de 25 años no solamente nos servia desayunos con tortillas hechas a mano sino también apoyaba las artes y las causas de nuestra gente, nos deja llenos de tristeza.
El lunes 1, cuando algunas parejas trataban de abrir la puerta para merendar, se enfrentaron con un cartel que dice “Aquí se peleo una batalla por el alma de Austin. Austin perdió”. En la puerta trasera se encuentra otro cartel que dice “Cerrado por siempre”.
Y como no nos causa melancolía, pues hemos estado siguiendo la lucha de nuestras amigas las hermanas Cynthia y Lidia (Libby) Pérez por casi dos años, desde que los dueños del terreno les dieron plazo para que desalojaran el lugar. La popularidad de lo que llego a ser un icono de lo bueno de esta ciudad les dio a saber a las dueñas que contaban con el apoyo de sus fieles clientes.
Estas mujeres han dedicado sus vidas no solamente a apaciguar el apetito con platillos mexicanos y a ejercer las enseñanzas de su madre (quien tuvo una tienda de abarrotes en San Antonio y siempre extendía su mano en caridad a los que la necesitaban, según recuerda Cynthia), sino que a las artes, a apoyar la educación temprana, a exhibir las creaciones de las pupilas de la escuela primaria Sánchez, y a otras causas de la raza.
Desde que llegué a Austin hace mas de 10 años, una de las primeras personas que conocí fue a Cynthia. Sin importar lo ocupada que se encontrara, siempre que me veía entrar al restaurante o a uno de los eventos en la galería La Peña (en la esquina de la misma calle) se daba un momentito para darme un abrazo y un pedacito de su mente con sugerencias de reportajes para el periódico o algún anécdota de los personajes que manejan nuestra comunidad.
Como las hermanas Pérez sí son propietarias del espacio en La Peña, se dice que este será el nuevo hogar del restaurante, aunque no pude confirmarlo con las dueñas y tal parece que no han sacado ningún permiso para comenzar a desarrollarlo.
Espero que se realicen lo sueños de nuestras hermanas, y que si lo que desean es abrir otro restaurante, se les habrán las puertas. Pero, lo que más espero es que no desaparezcan, ya que esta comunidad depende de tantas reuniones benéficas, promoción de artistas jóvenes y celebración de la cultura latina que ellas patrocinan.
Ellas y todos sus esfuerzos representan el verdadero espíritu de Austin.