En Hutto mejoran centro de detención de inmigrantes

¡ahora sí!

Ya no hay alambre de púas, imponentes puertas de acero en el área de reservaciones ni los uniformes tipo hospitalarios verdes con púrpura para los inmigrantes y sus hijos. Se acabaron los conteos de gente que hacían guardias uniformados en la mitad de la noche. Todo eso cambió en el centro de detención de inmigrantes T. Don Hutto en Taylor.

Actualmente hay nuevas cortinas que dan algo de privacidad a los baños de las celdas atestadas de gente y se construyeron cubículos de vidrio para que los inmigrantes se puedan reunir con sus abogados.

La semana pasada, los funcionarios federales de inmigración abrieron el centro de seguridad al público para lucir éstos y otros 100 cambios para convertirlo en un espacio más amable para las familias. Estos cambios se realizaron durante el año pasado después de una demanda en la que se cuestionaba el tratamiento que se les daba a las familias.

El centro de detención, que tiene una capacidad para 470 camas, abrió sus puertas en 2006 y es uno de dos centros de seguridad del país que alberga a familias que violaron las leyes de inmigración mientras esperan la resolución de sus casos.

El año pasado, defensores de los inmigrantes demandaron al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos. Acusaron de que las condiciones del centro eran inapropiadas para las familias y sus hijos. Como parte de una transacción judicial, en diciembre pasado los funcionarios de inmigración implementaron por primera vez normas estándares para los centros de detención para las familias inmigrantes.

"Sinceramente, cuando (Hutto) abrió, éramos nuevos en el negocio de las instalaciones residenciales para la familia. Hemos aprendido mucho", aseguró Gary Mead, del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Según Mead, las modificaciones se hubiesen realizado incluso sin la demanda de por medio.

Activistas como Michelle Brané, de la Comisión para las Mujeres y Niños Refugiados de Nueva York, están en desacuerdo.

Dicen que la demanda, la presión pública y la información que dieron los medios acerca de las condiciones del centro T. Don Hutto instaron a la agencia a tomar cartas en el asunto.

En febrero Brane visitó las instalaciones y reconocio que "no había la atmósfera opresiva que uno sentía antes". jcastillo@statesman.com; 445-3635