Es mejor beber agua de la llave

¡ahora sí!

En todo Austin, las personas beben agua embotellada, e incluso, la prefieren por encima del agua de la llave.

El consumo nacional de agua embotellada ha crecido desde 5 galones por persona en 1980 hasta llegar a los 30 galones per cápita actuales. Entre todos, gastamos cerca de $11,700 millones al año en agua embotellada cuando Estados Unidos tiene una de las aguas de la llave más seguras del mundo.

Si pensamos en la cantidad de dinero gastado en agua embotellada, los beneficios son cuestionables. El Consejo de Defensa de los Recursos Nacionales, una organización sin fines de lucro, probó muestras de 103 marcas de agua embotellada y encontró que un cuarto de ellas eran simplemente agua de la llave. El agua de grifo muncipal es examinada con más frecuencia que el agua embotellada, según el consejo. Es más, el municipio de Austin describe que la calidad de su agua es "excelente".

La producción de botellas de plástico usa recursos energéticos y la distribución de botellas gasta gasolina. Las botellas vacías se acumulan en los vertederos o terminan como basura en arroyos y áreas verdes. La reutilización de las botellas tampoco es de lo más acertado. Algunos expertos dicen que las botellas de plástico desechables envejecen, por lo tanto, sus compuestos químicos pueden filtrarse en el agua y alterar las hormonas humanas.

El municipio de Austin cobra cerca de $3 por 1,000 galones de agua potable. La misma cantidad de agua en botellas individuales costaría $ 8,000.

¿Qué sucede con todas las botellas vacías? En Estados Unidos, cerca de 15% de ellas se reciclan y el resto —cerca de 45,000 millones al año—van a los vertederos. Esto significa 160 botellas por persona al año, según el Container Recycling Institute. Acción Ecológica de Texas, que opera un centro de reciclaje en Austin, promueve que guardes una cantimplora o vaso reusable en tu oficina y los rellenes con agua de la llave. "Si te preocupan las impurezas, pon un filtro en la llave de tu casa", aseguró el co-director Karly Dixon.

Traducido del Austin American-Statesman