¿Podrá sobrevivir el PRD?

periódicos COX

Mientras la izquierda mexicana sigue destruyéndose a sí misma, el PRD, el partido de izquierda que estuvo a punto de ganar la presidencia en 2006, se prepara para una fuerte ruptura.

La semana pasada el PRD (Partido de la Revolución Democrática) tuvo elecciones internas para elegir al presidente del partido. Se enfrentaron dos poderosas facciones. Una la conforman un grupo de leales al ex candidato Andrés Manuel López Obrador, quienes se oponen a cualquier tipo de negociación con el PAN, el partido oficialista de centroderecha. La otra, denominada Nueva Izquierda, la conforman un grupo de legisladores más moderados que quieren que el PRD, como segunda fuerza parlamentaria del país, tenga un rol más activo en el Congreso.

Supuestamente, la elección permitiría sopesar qué facción es más popular, de modo que el dividido partido pudiera empezar a recomponer sus filas. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario. En medio de denuncias de fraude electoral, corrupción, quema de votos y hasta un asalto a mano armada a un centro de votación en Tamaulipas, ningún candidato ha aceptado los resultados de los comicios. El candidato de la Nueva Izquierda, Jesús Ortega, pidió un recuento de votos, tal como lo hizo López Obrador en julio de 2006 con su campaña de contar "voto por voto".

Por supuesto, el resto de los partidos políticos se están regocijando con las turbulencias que vive el PRD. The News, un periódico mexicano que se publica en inglés, dijo en su editorial que "la elección interna del PRD ha sido más nefasta que cualquiera en el PAN hubiera soñado". Reforma, otro diario de ciudad de México que suele ser criticado por la izquierda, ha llegado a comparar al PRD con el histórico autoritarismo del PRI. "Tanto criticaron las viejas prácticas del PRI y, al final, en el PRD terminaron repitiendo esas mismas mañas que denunciaban con fiereza", escribió un columnista del periódico.

"El robo de urnas que se repitió a lo largo de la jornada electoral fue sólo una estampa del viejo estilo que campea en los nuevos tiempos… Por eso hay quien dice que el PRD podrá tener mucho de revolucionario, pero muy poco de democrático". El desastre electoral es tal que el partido tendrá que hacer una nueva elección (es más, muchos están pidiendo que la elección sea manejada por una institución estatal y no por el propio partido).

Irónicamente, la elección podría terminar en manos del TRIFE, el tribunal electoral, que es odiado en el PRD por haberse negado a realizar un recuento de votos cuando López Obrador lo solicitó en 2006.

Muchos comentaristas creen que la división del partido es tan grande que ya no hay marcha atrás y que cualquiera de las facciones que pierda en la elección interna terminará creando su propio partido político.

Jeremy Schwartz es corresponsal en México para los periódicos COX.