Celebra sin echar la casa por la ventana
La planeación y el
ahorro pueden hacer
que tu boda o 15 años
sean innolvidables.
Por Tania Lara
¡ahora sí!
Tres años de ahorros, uno de preparativos
y casi un mes de ensayos culminaron el
sábado 1 de marzo para Esperanza Ortiz,
quien festejó sus 15 primaveras.
La originaria de Houston lució un brillante
vestido rosa y estuvo acompañada
por 14 damas ataviadas de blanco y 14
elegantes chambelanes en el KOC Hall de
Taylor, 35 millas al norte de Austin.
Su padre, Moisés Ortiz, pintor nacido
en San Luis Potosí, y su madre Irene, calculan
que la fiesta costó cerca de $8,000 y,
para realizarla, comenzaron sus ahorros
con tres años de anticipación. Otra parte
de los gastos fue cubierta por padrinos de
la festejada.
“Abrí una cuenta de ahorros cuando ella
tenía 12 años y yo empecé a trabajar para
el Distrito Escolar de Taylor”, cuenta la
Sra. Irene, originaria de Guadalcázar, San
Luis Potosí.
Como ellos, debes planear y ahorrar
para tu evento con anticipación. Si tú también
estás por cumplir 15 o vas a casarte,
probablemente te has llevado muchos sustos
en las cotizaciones de los proveedores.
Pero hay muchas maneras de evitar gastos
excesivos y ahorrar lo suficiente para el
festejo.
“Al menos, deben planear con seis meses
de anticipación”, dice Beatriz Mercado,
dueña de la tienda de vestidos y accesorios
Ceremonias, localizada en la calle Parkfield
Drive, al norte de la ciudad.
Yara Castelán, organizadora de eventos
sociales en Austin, recomienda buscar diferentes
negocios y comparar las ventajas
y desventajas de cada uno. “Nunca contraten
al primer negocio que se venga al
frente”, dice la experta nacida en Austin.
Además aconseja que los clientes pidan
referencias pasadas de ese negocio para
que conozcan los resultados de su trabajo
en otros eventos.
Castelán recomienda iniciar con la lista
de invitados, pues con base al número de
invitados se puede calcular el tamaño del
salón, del pastel y solicitar el presupuesto
para el banquete.
Su tercer consejo es llevar una libreta
donde escribas y guardes todo: desde las
tarjetas de los negocios, las cotizaciones y
los recibos de pago.
“Siempre pidan descuentos o regalo
sorpresa a los proveedores”, destaca la
veracruzana Mercado. Por ejemplo, en la
compra del vestido, su tienda ofrece descuento
en la renta de una limousine.
Para ahorrar, ella sugiere rentar algunas
partes del atuendo como la crinolina,
venden estos accesorios. “Son cosas que se
usan tan poco que es algo que se pueden
ahorrar”, explica Mercado.
Y es que un vestido de novia o de quince
años puede costar un promedio de $200 a
$800, pero algunos de novia no tienen límite
de precio. Si la festejada escoge su
vestido con anticipación puede apartarlo
y pagarlo en abonos. Con ello, evita desembolsar
todo de una sola vez.
“Conviene preguntar por paquetes”,
aconseja Juan Escobedo, fotógrafo de eventos
sociales en Austin. Algunas boutiques
venden paquetes de vestido con corona,
ramo y otros accesorios. O en los salones
arman presupuestos que incluyen decoración,
banquete, renta de sillas y mesas,
servicio de meseros, pastel e incluso DJ o
grupo musical. “Así pueden economizar y
ahorrarse de tratar con muchos proveedores”,
explica Escobedo.
Incluso, puedes buscar un salón que
incluya una capilla o un espacio donde
el sacerdote pueda realizar la ceremonia.
“Con esto se ahorran los costos de la iglesia
que en promedio cobran $300 a $400 por la
celebración”, explica Castelán.
En cuanto a la decoración, hay más
de una opción. Por ejemplo, las flores de
las mesas pueden sustituirse por globos
para una fiesta de 15 años, o velas para
una boda. “Los globos lucen juveniles y las
velas dan un toque de elegancia y sencillez
a la boda”, opina Castelán.
En la fiesta de Esperanza, su madre viajó
a Dallas para comprar adornos en una
tienda mayorista. Así, las mesas fueron
adornadas con bombillas de hielo seco
y flores de alcatraz. “Fue la opción más
económica”, asegura.
Los padrinos
La familia Ortiz eligió cerca de 30 familiares
y amigos que ayudaron con la
celebración. Algunos fueron designados
padrinos de los símbolos tradicionales
como padrinos de anillo, de la última
muñeca y de medalla. Otros aportaron el
ramo, corona, biblia, álbum, fotografía y
video, los arreglos del salón y las copas
para el brindis.
“Gracias a Dios, mucha gente nos ayudó”,
relata Moisés, quien cuenta que algunos
amigos y familiares les donaron
billetes de $50 y $100, y otros, como sus
amigos Apolonio Flores y Rogelio Ortiz,
pagaron uno de los mayores gastos de la
fiesta: la música.
“Aún así, nos limitamos para muchas
cosas”, confiesa la Sra. Ortiz. Su hija Esperanza,
estudiante de noveno grado, dejó de
comprarse pequeños gustos como aretes,
ropa o salir a comer a restaurantes.
Pero no siempre los padrinos cumplen
con sus compromisos.
Por experiencia, Mercado ha visto que
el tema a menudo causa mucho estrés “La
gente confía demasiado en los padrinos”,
critica Mercado, quien ha visto en muchas
ocasiones que los padrinos se retrasan con
los pagos o no aportan lo prometido.
Por eso, la empresaria aconseja hacer un
presupuesto familiar como si no tuvieran
padrinos ni madrinas. Una de sus clientes,
por ejemplo, pagó el álbum de firmas, de
fotos, la biblia y las copas para la fiesta
de su hija antes de recibir dinero de los
padrinos. Y es que uno de ellos pagó la
parte que le correspondía hasta la víspera
del festejo.
“Otro consejo es pedirles el dinero con
anticipación para evitar estos problemas”,
dice Mercado.
Los padrinos no necesariamiente deben
aportar dinero o comprar algo para la fiesta.
“Mucha gente piensa que sólo puede
ayudar con dinero, pero muchas veces puede
dar un servicio”, explica Castelán.
Un evento social lleva tantos preparativos
que los padrinos y madrinas pueden
ayudar con detalles como transportar a un
familiar, maquillar o peinar a la festejada,
ofrecer la coordinación de la coreografía o
limpiar y decorar el salón. De esta forma,
los festejados también pueden ahorrar en
la celebración.
El día más especial
Un año de planeación tuvo un final feliz
para los Ortiz cuando festejaron a su única
hija que dio el paso de niña a mujer.
Los Ortiz calculan que tuvieron más de
300 invitados, entre ellos, 20 personas viajaron
desde Monterrey y San Luis Potosí, y
otras llegaron desde Houston y Dallas.
“No esperábamos tantos invitados”, confiesa
el Sr. Ortiz, quien se sorprendió de
que la iglesia luciera llena cuando es común
que sólo acudan los más cercanos.
La fiesta acabó a la medianoche porque
así lo establecía el contrato con el salón,
pero de haberse podido, “la fiesta hubiera
continuado por más horas”, dice el Sr.
Ortiz.
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