AYÚDALOS CONTRA EL SOBREPESO

¡ahora sí!

Cientos de estudiantes, padres, maestros y miembros de la comunidad se prepararon para correr cinco kilómetros el sábado 9 de febrero durante la carrera Lil Longhorn. Entre los corredores que participaron esa mañana, estaba el estudiante de la primaria UT, Steven Ugalde, cuyo padres lo apoyan y animan a participar en actividades deportivas.

Aunque el público sabe que existe una tendencia de obesidad alarmante en los jóvenes latinos que viven en Estados Unidos, los índices siguen creciendo. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) reportan que nuestros niños sufren obesidad cada año con más frecuencia y de enfermedades crónicas relacionadas a la obesidad, como la diabetes tipo 2, el colesterol y la presión arterial elevadas. Éstas y otras condiciones afectan negativamente la salud y el bienestar de nuestros niños.

Posibles complicaciones

Las datos estadisticos muestran que aproximadamente 30.3 % de los niños (6 a 11 años de edad) tienen sobrepeso y 15.3 % son obesos. Entre los adolescentes (de 12 a 19 años), 30.4% tienen sobrepeso y 15.5% son obesos. Entre los niños méxico- americanos, los números son más alarmantes donde 39.3 % tienen sobrepeso y 23.7% son obesos. Entre los adolescentes méxico-americanos, 43.8 % tienen sobrepeso y 23.4 % son obesos.

Además, “los adolescentes latinos nacidos en Estados Unidos de padres inmigrantes tienen el doble de probabilidad de tener sobrepeso que los adolescentes que nacieron en el extranjero y se mudaron a Estados Unidos”, según el sitio de Internet del CDC.

La obesidad infantil causa graves problemas de salud. Entre ellas, complicaciones ortopédicas (epifisiolisis, valgo de rodillas, escoliosis), dermatológicas (estrías cutáneas, dermatitis de pliegues), trastornos del sueño como ronquido y apnea (más frecuente en adultos), acumulación de grasa en las mamas (ginecomastia en varones) o región suprapúbica (genitales enterrados, pene aparentemente pequeño), según la Sociedad de Pediatría de Austrias, Cantabria, Castilla y León (SCCALP).

Mientras la obesidad infantil puede causar estas condiciones, un joven obeso puede sufrir problemas sociales y emocionales. “Sabemos que jóvenes con sobrepeso son menos propensos a ir a la universidad”, dijo Rob Crosnoe, profesor asistente en la Universidad de Texas que dirigió un estudio sobre las consecuencias de la obesidad en las vidas sociales de los adolescentes. “Parte de la razón son los problemas sociales que ocurren por culpa del sobrepeso”.

Crosnoe agrega que es común que una joven con sobrepeso u obesa sufra también depresión.

El problema se ha convertido en una epidemia tan seria que en algunos distritos escolares de Estados Unidos han llegado hasta calificar el cuerpo de un estudiante. En Ballston Spa, Nueva York, un estudiante puede ser identificado como obeso en su nota de calificaciones. En este caso, los padres y personal de la escuela desarrollan un programa de dieta para el estudiante. Los distritos escolares del Centro de Texas no han llegado a tal extremo, pero los temas de obesidad y nutrición son muy importantes.

El Distrito Escolar de Austin (AISD), ha adoptado programas de ejercicio como Marthon Kids y Youth InterACTIVE. Estos programas existen en algunas escuelas para motivar a los estudiantes a ser más activos y buscar su bienestar físico. En cuestión de nutrición, algunas escuelas del Centro de Texas han instalado barras de ensaladas en las cafeterías para dar opciones más nutritivas junto a los menús diarios.

No sólo se trata de comida

Las causas de la obesidad infantil se deben a varios factores que contribuyen al sobrepeso que pueden actuar aisladas o en conjunto. Para algunos niños, el sobrepeso puede deberse a la herencia genética de sus padres.

Para otros niños es resultado de su estilo de vida. Y para otros, ambas razones al mismo tiempo pueden ser la causa. “Mucho se debe al hecho de que las familias tienen un estilo de vida distinto al de antes. Antes, un niño jugaba afuera sin cuidado. Y las familias comían juntas”, dice Lynn Davis, coordinadora de programación en el Departamento de Servicios de Salud de Austin y del condado de Travis. “Pero hoy en día, los papás trabajan tanto que no tienen tiempo o recursos de darles comida saludable, y en lugar de eso, compran comida rápida”.

Davis agrega que la inactividad de los niños ha complicado la situación para muchas familias.

“Antes las familias no temían que les pasara algo a sus hijos. En cambio, los niños de hoy pasan demasiado tiempo frente a la televisión y con videojuegos porque sus familias piensan que es más seguro que jueguen en la casa que afuera”, dijo Davis.

Poniendo el buen ejemplo

Ayudar a un niño obeso o quien esté en riesgo de sobrepeso es un tema que requiere dedicación sobre todo, ya que el niño aprende mejor de los buenos ejemplos, según los expertos.

Para empezar, es necesario estabilizar el peso del niño y evitar que siga engordando. Uno puede lograr esto con cambios en la cocina: agregar más fruta y fibra en la dieta con productos integrales; recortar la grasa en la carne y pescado; evitar el exceso de salsas y condimentos; eliminar de la dieta los hidratos de carbono refinados como los refrescos y disminuir la ración de comida que le sirves al niño. También es importante que tomen al menos ocho vasos (64 onzas) de agua diariamente, según los expertos.

Lo importante no es poner al niño a dieta —ya que su cuerpo sigue creciendo y finalmente llegará a su peso ideal— sino asegurar que no aumente más de peso y ayudarlo a desarrollar hábitos saludables con comida y actividad física.

Sobre todo, el cambio debe ser una colaboración familiar según el SCCALP.

Los padres de Steven Ugalde, de 10 años, saben exactamente lo que se necesita para guiarlo a una vida saludable.

“Es como cualquier otro niño de su edad, le gusta comer comida chatarra, pero no lo dejamos”, dijo Mark López, el padrastro de Steven. “Cada noche intentamos comer algo saludable y le servimos lo que estamos comiendo”.

Igual de importante para esta familia es la actividad física.

“A Steven le encanta participar en actividades escolares y en varios deportes como futbol americano”, agrega López. López y Erica Peña, la madre de Steven, ambos trabajan para Austin Energy. “Es importante para nosotros apoyarlo siempre que quiera participar en un deporte”. López cuenta que Steven sólo puede ver televisión o jugar videojuegos durante hora y media cada día.

“Claro, es importante para nosotros que practique deportes porque se trata de hacer ejercicio, pero también lo apoyamos porque le gusta jugar y participar. Sabemos que al mismo tiempo tendrá una vida más saludable”.

gsantacruz@ahorasi.com; 912-5991