Más participación en las primarias beneficia a los demócratas

¡ahora sí!

Hasta en los condados más republicanos de un estado profundamente republicano, la votación en la primaria demócrata ha duplicado e incluso triplicado la votación de la primaria republicana.

Los recuentos de votos realizadas desde el martes 19, cuando empezó la votación anticipada, muestran que una gran cantidad de electores de las zonas suburbanas están votando por el Partido Demócrata. Incluso los suburbios de Texas que habían sido dominados por los republicanos, pero las cifras reflejan un cambio.

Es probable que el gran responsable de este cambio sea el entusiasmo generado por la competencia entre Hillary Clinton y Barack Obama por la nominación presidencial demócráta. Pero si los demócratas de Texas consiguen mantener dichos votos en la elección presidencial de noviembre, tendrán la mejor oportunidad en años para volver al campo de juego, el que no pisan desde mediados de los 90. Ello nos lleva a la Legislatura de Texas. Una alta participación en la elección parlamentaria podría motivar a los republicanos a dejar de discutir temas como quién puede casarse legalmente y quién no. En cambio, podrían dedicarse a discutir los verdaderos problemas del estado. Nuestro futuro depende de una ciudadanía educada, sana y productiva. A pesar de que los temas sociales no son populares en la carrera presidencial.

Es demasiado pronto para hacer predicciones sobre la elección de noviembre, pero esas cifras deberían preocupar a los republicanos con miras a 2010, cuando se elegirán varias autoridades estatales,como la de gobernador.

Si a los demócratas les va bien en noviembre, podrían reconstruir su base política y financiera en Texas. Con tan pocos cargos estatales que se elegirán en noviembre, ¿qué demostraría que a los demócratas les fue bien?

El éxito, al igual que la belleza, depende del cristal con que se mire, pero yo diría que incluso un pequeño aumento de los demócratas en la Cámara de Representantes de Texas sería una gran demostración de fuerza. Conseguir una judicatura estatal podría levantar la moral del partido, pero no significaría mucho políticamente. Los jueces están excluidos de la mayoría de las decisiones políticas, y su capacidad para recaudar fondos es muy restringida.

O sea, los demócratas tienen que ganar escaños legislativos. Ahora están a cinco escaños de conseguir la mayoría en la Cámara Baja. Con sólo arrebatarles tres cargos a los republicanos, los demócratas podrían desafiar al presidente de la Cámara, Tom Craddick (republicano por Midland).

Si los electores que votaron en la primaria demócrata siguen fieles al partido en noviembre, éstos podrían conseguir más de tres escaños.

De ser así, los demócratas serán un partido más atractivo para los grandes donantes de las campañas, quienes dos años atrás ni los pelaban. Pero si el partido no consigue la gente y los candidatos necesarios para que dicha inversión sea fructífera, nada cambiará.

Por ahora todas son promesas y todavía les faltará a los demócratas una plataforma electoral atractiva en Texas para reclutar buenos candidatos estatales.

Por lo pronto, las cifras de participación electoral en los suburbios tejanos indican que los demócratas tienen la ventaja, gracias al ex gobernador de Texas y actual presidente de la República. Irónicamente, George W. Bush puso a los demócratas en el jardín de los recuerdos de Texas y ahora será quien los sacará de allí.

Arnold García es editor de opinión del diario Austin American-Statesman.