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¿Podrán las marchas generar un nuevo movimiento?

por Juan Castillo

¡ahora sí!

Ricardo B. Brazziell - ¡ahora sí!

Miles de personas se congregaron en la calle San Jacinto, frente al edificio federal, el lunes 10 de abril, para manifestarse a favor de los inmigrantes.

En una calurosa tarde de abril, miles de austinianos —inmigrantes legales e ilegales, religiosos, dirigentes sindicales, padres e hijos, chicanos y blancos— tomaron las calles ondeando banderas estadounidenses y extranjeras, gritando la famosa consigna de César Chávez: "Sí, se puede".

¿Qué se puede ?

La pregunta perdura semanas después de que gente de Austin se sumara a cientos de miles de personas a lo ancho del país que marcharon por la legalización de los inmigrantes ilegales.

Las muestras de emoción desatadas en las demostraciones de abril y del 1o de mayo, más la participación sin precedentes de inmigrantes ilegales, sorprendió hasta a los propios organizadores y llevó a que algunos proclamaran el surgimiento de una nueva fuerza política, incluso quizás de un nuevo movimiento por los derechos civiles.

Pero no está del todo claro la magnitud y los objetivos de una fuerza de este tipo.

El propósito unánime, explican los líderes locales, es presionar al Congreso para que apruebe algún tipo de programa de legalización para los más de 11.5 millones de inmigrantes ilegales que se estima viven en los Estados Unidos.

Fuera de esto, se habla de un movimiento social de largo alcance y étnicamente transversal que pueda presionar por temas que vayan más allá de la inmigración. Pero ningún tipo de liderazgo centralizado o agenda ha surgido de la frágil coalición que organizó las protestas en Austin hace tan sólo dos meses.

Con la tregua de protestas, los organizadores están tratando de resolver cómo mantener vivo el movimiento y para qué usarlo.

Algunos grupos están tratando —con moderado éxito— de inscribir personas en los registros electorales como una forma de conseguir más cosas a través del ejercicio ciudadano. Una campaña nacional espera inscribir a un millón de nuevos electores hasta noviembre.

La Coalición de la Justicia Penal de Texas de Austin planea giras para ayudar a los residentes legales que han nacido fuera del país y que califiquen para obtener la ciudadanía a que presenten los papeles para nacionalizarse. Cerca de ocho millones de personas podrían calificar para la ciudadanía en todo el país, y muchos están estudiando cómo nacionalizarse en caso de que las leyes hagan la tarea más difícil, informó recientemente el periodico The Wall Street Journal.

"Cuando ya todo está dicho y hecho, (incriberse) es funcional para que el movimienro continúe", dijo Ana Yáñez Correa, directora de la Coalición de Justicia Penal. "Es por eso que decimos: 'Hoy marchamos, mañana votamos' ".

Algunas de las estrategias posdemostraciones incluyen tantear el liderazgo potencial de los estudiantes, quienes ayudaron a cristalizar el movimiento, e incluir a afroamericanos y otros grupos bajo el mismo movimiento. También se enfatiza ayudar a los inmigrantes legales e ilegales a conocer más sobre sus derechos laborales y sus oportunidades para asistir a la universidad.

Al término de las actividades del Día sin Inmigrantes del 1o de mayo en Austin, varios colaboradores inscribieron a votantes y repartieron folletos con información sobre las propuestas de inmigración en el Congreso y sobre los derechos de los inmigrantes, trabajadores y estudiantes. También invitaron a los inmigrantes a integrarse a organizaciones locales tales como Inmigrantes Latinos en Acción y a inscribirse en cursos de liderazgo en el Centro de Derechos Laborales del Inmigrante del Centro de Texas en Austin. Los organizadores esperan iniciar una ronda de foros públicos para expandir la agenda del movimiento e incluir temas como pobreza, salarios dignos y calidad en la educación.

Las reuniones no sólo "se centrarán en la legalización, pero también en problemas que la legalización no solucionará", explicó Cristina Tzintzún, del Centro de Defensa Laboral. "Para mí, no se trata sólo del estatus legal del inmigrante".

Obstáculos en el camino

Para sobrevivir, el movimiento por los derechos de los inmigrantes deberá sobrepasar una serie de grandes obstáculos. Primero tiene que convencer al Congrese de que ayude a millones de personas que residen ilegalmente en el país en momentos que discute las mayores reformas al sistema de inmigración en 20 años.

Pedirle a amplios segmentos de la población que acojan las "justas demandas" de los inmigrantes ilegales no será fácil dada la histórica tendencia de los estadounidenses de ver a los indocumentados como infractores de la ley, aseguró un experto en ciencia política de la Universidad de Stanford, Luis Fraga. Aparentemente, las masivas protestas sólo lograron endurecer la postura de los que se oponen a la inmigración ilegal, quienes dicen estar indignados con el espectáculo.

Cerca de 60 por ciento de los encuestados por la cadena de televisión NBC y The Wall Street Journal dijeron que el paro de los inmigrantes del 1o de mayo afectará negativamente su causa. "No creo que una nueva ola de protestas, al menos en el futuro cercano, sea algo bueno", enfatizó Rita González Garza, directora del Distrito 7 de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos en Austin. "De hecho, puede ser peor".

Los esfuerzos por construir una base política unida de latinos, que fueron los que más participaron en la protestas, conllevan otros desafíos. Los latinos representan la mitad del crecimiento demográfico del país entre las elecciones de los años 2000 y 2004 pero sólo el 10 por ciento del aumento en los votos, de acuerdo con el Pew Hispanic Center. Cerca del 60 por ciento de los latinos son o demasiado jóvenes o están incapacitados para votar porque no son ciudadanos.

Un problema de derechos civiles

Al invocar los nombres de Martin Luther King Jr. y César Chávez, los organizadores de las marchas buscaron hacer un paralelo entre su movimiento y la lucha por los derechos civiles. Su argumento moral descansa, en parte, en una disposición del proyecto de ley aprobado por la Cámara de Representantes que convierte en delito estar en el país de forma ilegal.

"Es un problema de derechos humanos", dijo González Garza.

"Es un problema económico", aseguró Juan Torres, miembro de la coalición cuyo Tribuno del Pueblo en Austin representa a trabajadores, ciudadanos e inmigrantes legales e ilegales. "Nos afecta a todos nosotros".

La Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color (NAACP) rechaza la criminalización de los inmigrantes ilegales, pero a muchos afroamericanos les incomoda que se hable de la inmigración como la nueva lucha por los derechos civiles. Y temen que la competencia por puestos de trabajo entre los inmigrantes y los trabajadores negros reduzca los salarios.

"Creo que es un movimiento tremendo", dijo Gary Bledsoe, presidente estatal de la NAACP, cuando habló en una marcha por los derechos de los inmigrantes realizada en la Universidad de Texas en Austin el 10 de abril. "Pero tiene que ser sobre gente que se quiere integrar a esta sociedad. La filosofía que debe guiar el movimiento tiene que ser 'Queremos acercanos a los Estados Unidos' y no 'Ustedes tienen que acercarse a nosotros'. Sólo entonces, creo, conseguirán más apoyo".

Bledsoe y otros creen que los inmigrantes y los afroamericanos pueden unirse en torno a problemas comunes como crímenes raciales, discriminación, abuso policial y presionar a las autoridades para que "provean una educación adecuada, especialmente en East Austin".

Flavia Jiménez, del Consejo Nacional de La Raza, un grupo que representa los intereses de los latinos, dijo que ella ve un crecimiento en el activismo local. Por ejemplo, a través de giras para nacionalizar a los residentes legales, la inscripción masiva de latinos en los registros electorales, y coaliciones de base. "Tenemos esta posibilidad, esta puerta que se está abriendo en las comunidades", afirmó.

jcastillo@statesman.com; 912-2951