¡ahora sí!
Cortesía de la familia Santacruz
Antonio Santacruz y Bertha Madrigal de Santacruz durante un juego de su nieto Cristian Reynoso en Dallas, en agosto de 2005.
Según la Asociación Americana de Diabetes, (ADA), 10 por ciento de todos los latinos americanos han sido diagnosticados con diabetes. Casi 20,000 de ellos viven en los condados de Travis, Williamson y Hayes. Miles más viven sin saber que padecen esta enfermedad incurable.
Con estas cifras tan asombrosas, es muy posible que la enfermedad haya tocado tu vida de una manera u otra.
Lo sé por experiencia porque hace siete años mi padre, Antonio Santacruz, fue diagnosticado con diabetes mellitus no insulina dependiente -o diabetes tipo 2 como es conocida— el más común de los tres tipos de esta enfermedad y el más frecuente en los latinos, afroamericanos y asiáticos. Desde esa fecha su vida, y la vida de sus seres queridos, ha cambiado mucho.
•Orina frecuente
•Sed constante
•Hambre excesiva
•Pérdida de peso inexplicable
•Aumento de fatiga y debilidad
•Irritabilidad
•Visión borrosa
•Enfermedad cardíaca y derramecerebral
•Enfermedad renal (daño en los riñones)
•Complicaciones en la vista y ceguera.
•Neuropatía y daño nervioso
•Complicaciones en los pies y mala circulación
•Complicaciones en la piel
•Amputación
- American Diabetes Association
Detecar la enfermedad
"Lo primero que uno tiene que hacer si sospecha que algo está mal es concertar una cita con su doctor", dice Becky Goldsmith, una enfermera de diabetes en el Centro Educativo sobre Diabetes del Hospital Seton. "Es posible que el examen para detectar la diabetes sea parte de un examen general anual, pero uno tiene que asegurarse de que el examen se haga y no sólo asumir que se hará".
En mi familia, fue exactamente así como supimos de la diabetes de mi padre.
"Yo vengo de una familia con diabetes y conocía los síntomas", dice Bertha Madrigal de Santacruz, la esposa de mi padre. "Le daba mucha sed. Pero algo muy fuera de lo normal. Él se levantaba en la noche con mucha sed, tenía sed continuamente".
Los parientes con diabetes de Bertha incluyen a un hermano que murió a causa de esta enfermedad y a un sobrino que actualmente, a los 34 años, enfrenta una batalla muy grave contra la diabetes.
"Mi sobrino tiene un caso muy serio. Él era un muchacho que pesaba 220 libras (99.7 kg), pero ha bajado mucho de peso por la diabetes. Ahora pesa 140 libras (63.5 kg)", dice Bertha. "También está perdiendo la vista, el cabello y los dientes. ¿Te imaginas, a esa edad?"
Bertha supo que tenía que convencer a mi padre de ir al médico. Pero no fue fácil. Mi padre -muy "duro de cabeza" como lo describe mi madrastra— no encontraba la razón por la cual se mortificaba su esposa. En apariencia, mi padre gozaba de muy buena salud. Después de la insistencia de Bertha, mi papá se rindió y finalmente hizo una cita con su médico.
"Después de que me diagnosticaron con la diabetes, me recetaron un cambio de alimentación y un régimen de ejercicio", recuerda mi padre, de 63 años, quien supo que su enfermedad podía ser controlada. "A los tres meses que regresé (al doctor) me encontraron el nivel de azúcar alterado y la presión alta. Me recetaron dos pastillas, una para la presión y la otra para la diabetes".
Según mi padre, el médico le dijo que fueron tres los factores que contribuyeron al desarrollo de su diabetes: "herencia, mala alimentación y la edad". Mi padre tiene dos hermanos con la misma enfermedad y "no sé si algún otro de mis hermanos la tenga porque no se han analizado por el temor de saber si la padecen".
Sin embargo, no recibir atención a tiempo complica aún más la situación debido al desarrollo de otras múltiples condiciones.
"Uno no lucha simplemente contra la diabetes, sino contra una multitud de enfermedades porque está casi garantizado que la persona (con diabetes) tendrá otras complicaciones", dice Melody Myers, directora ejecutiva de la ADA del área de Austin. "Es lo que contribuye a que la diabetes sea una enfermedad costosa financieramente. Uno está seguro de que tendrá que tomar medicamentos no sólo para la diabetes, sino también para el corazón o la presión alta, por ejemplo".
Es más, Goldsmith reporta que el riesgo más dañino de la diabetes es la enfermedad del corazón y el derrame cerebral (embolia).
"Sabemos que mucha de la gente que sufre embolias o muere por embolias es gente diabética", dice Goldsmith. "Pero no identifican la muerte causada por la diabetes, sino por la embolia. Aunque fue la diabetes la que causó la embolia".
Goldsmith dice que se calcula que entre el 66 y el 75 por ciento de los pacientes con diabetes murieron de un ataque cardíaco o de una embolia.
Una amenaza silenciosa
"Los síntomas (de la diabetes) no amenazan la vida, excepto en el tipo 1 donde inevitablemente tendrán que tratarse", dice Myers. "Pero en el tipo 2, tal vez la persona note algo diferente en su salud, pero como no parece ser serio, no se da cuenta que algo está mal y no busca la atención médica hasta que los síntomas son graves. Para entonces, otras complicaciones ya se han desarrollado".
Goldsmith agrega que la mayoría de la gente piensa que se darían cuenta si tuvieran diabetes. Pero la realidad es que la diabetes es una "enfermedad silenciosa".
En algunos pacientes, el desarrollo de la diabetes es tan lento que los síntomas son más difíciles de detectar y por eso es importante acudir a un médico para que analice el caso, especialmente si la persona es clasificada como con riesgo de tener la enfermedad.
"Sólo cuando no se controla la enfermedad es mortal. La gente no va a saber eso por arte de magia. Va a necesitar un equipo de doctores y educadores que les enseñe", dice Goldsmith. "La buena noticia es que la gente en general está más involucrada en el cuidado de su salud".
•Tipo 1: conocida como la diabetes juvenil, se desarrolla cuando el sistema inmunológico del cuerpo destruye las células beta del páncreas las cuales producen insulina. Se necesitan inyecciones de insulina para sobrevivir.
•Tipo 2: representa entre el 90 y el 95 por ciento de todos los casos diagnosticados. Generalmente comienza con resistencia a la insulina y está asociada con la vejez, la obesidad, antecedentes familiares y recientemente se ve con mayor frecuencia en niños y adolescentes.
•Gestacional: una forma temporal de intolerancia a la glucosa que se diagnostica a algunas mujeres durante el embarazo.
•Pre-diabetes: una enfermedad que aumenta el riesgo de padecer diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas y derrame cerebral porque el nivel de glucosa en la sangre es más alto de lo normal, pero no sufiecientemente para clasificarlo como diabetes.
•Eres una mujer que tuvo un bebé que pesó más de 9 libras (4 kg) al nacer
•Tienes una hermana o hermano con diabetes
•Uno de tus padres tiene diabetes
•Eres una persona con sobrepeso
•Tienes menos de 65 años y haces poco o nada de ejercicio
•Tienes más de 45 años de edad
- American Diabetes Association
Manteniendo el control
"Tengo altas y bajas. Nunca estoy bien controlado. Reconozco que tengo que regresar a una mejor alimentación y régimen de ejercicio", dice mi padre, quien reporta que desde que tiene la enfermedad sufre de irritación emocional, pérdida de visión y mala salud dental. "Me dice el doctor que cuando mejor tuve controlada la diabetes fue cuando seguía sus recomendaciones. Estaba bien y ganando la lucha pero como vi yo mismo que mejoraba, empecé a comer lo que quería y no seguí mi régimen de ejercicio".
La tensión de dejar una vida saludable como lo hizo mi padre es muy común entre la gente que sufre con diabetes.
"Es difícil entender cómo manejar una vida saludable y saber exactamente lo que se requiere de tu parte para controlarla", dice Myers.
Simplemente porque uno se siente mejor, no quiere decir que la enfermedad se ha curado.
"Es muy común que después de que uno ha hechos los cambios necesarios para controlar la enfermedad, poco a poco empiecen a dejarse esos cambios", dice Goldsmith. "Se les olvida que la diabetes es incurable, crónica y progresiva. Por eso una alimentación saludable y el ejercicio son muy importantes".
Pero, ¿cómo sostener una vida saludable?
"La clave está en dar pequeños pasos. El chiste no es ponerte una meta monumental y regresar a tu vida de antes cuando la alcances. Tienes que decidir hacer un cambio permanente en tu vida", dice Jennifer Kruse, dietista clínica del Centro Educativo sobre Diabetes del Hospital Seton. "El primer paso es reconocer que uno tiene el problema y hacerse dueño de ese problema. Sólo cuando uno esté listo de hacer un cambio tendrá éxito".
En lo referente a comer más saludablemente y adoptar un régimen de ejercicio, se aplica la misma mentalidad, dice Kruse.
"Si actualmente no haces nada de ejercicio, empieza por hacer algo físico que te brinde alegría, ya sea bailar en tu cocina o cualquier otra actividad física", dice Kruse. "Empieza con cinco minutos y agrégale tiempo la próxima vez que lo hagas y hazlo más frecuentemente". Lo importante es que ejercites tu cuerpo.
Lo mismo se aplica a la alimentación.
"También es importante reintroducir una buena estructura a la hora de comer", dice Kruse. "Cuándo y dónde comes es tan importante como qué come uno".
Nuestros hijos
Nunca pensé que la enfermedad de mi padre podría también ser mía (hasta el momento, no es el caso). Como hija me preocupé pero como madre lo más alarmante fue que mi hijo Cristian pudiera desarrollar la diabetes por herencia.
"Yo llevo un papel muy importante como esposa. Tengo que poner de mi parte y asegurarme de que él (su esposo) lleve una alimentación saludable y haga ejercicio", dice Bertha. "Pero como madre, siempre estoy luchando porque Toni (su hijo de 13 años) también coma bien y se cuide".
Lo mejor que puede hacer una madre, un padre o cualquier guardián de un niño o joven es proveer una buena alimentación.
Para darle este orden a un niño, el adulto tiene que reconocer que sólo tiene tres papeles en la alimentación del joven, dice Kruse: uno, decidir qué comida se ofrecerá; dos, dónde se dará la comida, y tres, a qué hora se servirá. El niño tiene dos responsabilidades: decidir si comerá y cuánto comerá.
"Los niños no necesitan restricciones en la alimentación. Ellos tienen una habilidad interna para moderar lo que comen", dice Kruse. "Un niño pequeño te dirá que tiene hambre, no va a padecer de hambre. Un adolescente puede no comer varios días con la intención de perder peso, lo cual puede resultar en desórdenes alimenticios. Pero un pequeño no sabe de esas cosas, sólo reacciona a su regulación interna". Un adulto, continúa Kruse, no debe de hacer que un niño coma hasta que se sienta lleno, "eso sólo destruye sus habilidades internas de modificar lo que come".
El Hospital Seton ofrece una clase gratuita en español para adultos que desean saber cómo proveer a sus hijos una alimentación saludable.
Kruse dice que incluso los adolescentes y adultos con sobrepeso (no los obesos o muy obesos) pueden volver a usar su regulador interno.
"Primero, quita el énfasis que se le pone a la comida. No discutas o te enfoques en la apariencia física", dice Kruse. "Encuentra una manera de disfrutar el tiempo fijo que uno tiene en la mesa y encuentra una diversión física".
- gsantacruz@ahorasi.com, 912-5991
para ¡ahora sí!
Oscar Valdés - ¡ahora sí!
El Dr. Abilio Muñoz nos da sus recomendaciones sobre la diabetes.
¿Qué es la diabetes?
La diabetes mellitus tipo 2 no es simplemente tener alta el azúcar en la sangre. La diabetes 2 es parte del síndrome de resistencia a la insulina e incluye tres enfermedades: la glucosa elevada, la alta presión, y anormalidades del colesterol. Cuando una persona es diagnosticada con diabetes, tiene un riesgo mayor de morir de un ataque cardíaco o cerebral en comparación con la población en general. No hay cura para la diabetes pero sí hay múltiples terapias que pueden ayudar a una persona con diabetes a vivir una vida relativamente más saludable.
Es importante que las tres enfermedades producidas por la diabetes sean monitoreadas y tratadas con metas en mente. Las metas incluyen presión arterial debajo de 130/80, la prueba de diabetes (A1c) menor de 7.0, y mantener el colesterol malo debajo de 100. Una aspirina de 81 mg todos los días ayuda a prevenir ataques cardíacos. Es importante que una persona con diabetes visite a su doctor cada tres o seis meses, dependiendo de la gravedad de estas tres enfermedades, para discutir las estrategias que le ayudarán a prevenir complicaciones.
¿Quién desarrolla diabetes?
Las personas que tienen padres o hermanos/as con diabetes tienen mayor riesgo de desarrollarla. También las personas que tienen sobrepeso. Los latinos o afroamericanos tienen riesgos más altos. Otros riesgos incluyen tener un estilo de vida sedentario y consumir porciones grandes de alimentos.
La prevención
Como dice el dicho, "golpe dado nada lo quita". Una vez diagnosticada, la diabetes no se quita. Así que lo más importante para mantenerse saludable (y ahorrar dinero) es tratar de prevenirla.
Dos importantes estudios —uno sobre prevención y otro sobre diabetes terminal, publicados en revistas médicas— muestran que el 60 por ciento de la diabetes puede prevenirse si la persona en riesgo hace ejercicio diario y se pone en una dieta baja en grasas y alta en vegetales.
Las personas que deben de seguir estas recomendaciones son las que están en alto riesgo debido a su historia familiar de diabetes, sobrepeso, los latinos y afroamericanos, o personas que no hacen ejercicio y tienen una o dos comidas grandes al día.
En las personas con sobrepeso, perder de siete a 10 por ciento de su peso es también esencial para la prevención. El ejercicio puede ser una caminata rápida con la meta de llegar a caminar 45 minutos diarios, por ejemplo. Tomar las escaleras en lugar del elevador o caminar a la tienda son otras estrategias que ayudarán a perder peso.
Hable con su doctor
Si usted es una persona con riesgo de desarrollar diabetes es importante que hable con su doctor para que se haga exámenes del azúcar, colesterol y la presión anualmente.
Muchas personas con diabetes no saben que la padecen hasta muy tarde cuando ocurre una complicación.
Si los estudios son normales, usted puede hacer cambios de dieta y ejercicio para prevenir el desarrollo de la diabetes. Si se le diagnostica la diabetes, se puede poner en un plan para tratar de controlarla y prevenir un riesgo que puede ser mortal.
El doctor Abilio Muñoz es director de la Clínica Familiar Muñoz y practica la medicina familiar/general. Uno de sus enfoques está en la prevencion y tratamiento de enfermedades crónicas. La clínica está localizada en 2115 Northland Drive, 377-3400.