REPORTAJE » Pancho Villa: el nacimiento de un mito

villa


Villa, héroe, villano, el original y el protagonizador del primer ‘reality show’, ‘El General’ ahora tiene seguidores que lo consideran santo, hasta del amor.

Por Liliana Valenzuela
¡ahora sí!

Aunque la Revolución Mexicana no se celebra en grande como otras fiestas patrias en Estados Unidos, su importancia y sus héroes todavía resuenan en las mentes de los mexicanos de aquí y de allá.

Los caudillos idealistas que buscaban más justicia y una repartición de las tierras entre quienes las trabajaban, también eran personas de carne y hueso, como Emiliano Zapata y Pancho Villa.

Y la Revolución de 1910 tuvo también un impacto directo sobre Texas.

(Haz clic para ampliar)

(Haz clic para ampliar)

“El país que ganó, en gran parte, fue Estados Unidos: muchos de los exiliados mexicanos (los norteños de Tamaulipas, San Luis Potosí, Nuevo León y Coahuila) que cruzaron el río, se quedaron”, dice Rolando Hinojosa-Smith, escritor y profesor de literatura en la Universidad de Texas en Austin.

En ese tiempo no había cuotas de inmigración, y “muchos de estos exiliados abrieron negocios y, lo más importante, escuelas. Los del sur de Texas las llamábamos ‘las escuelitas’, y para mí y muchos de nuestros amigos y coetáneos, esas fueron las primeras escuelas a las que asistimos a temprana edad”, agrega.

Y el padre de Hinojosa-Smith conoció personalmente a Pancho Villa.

“Según mi padre, que trató con él, Villa era un gran fumador (y se vestía con gusto, no como lo presentó Wallace Beery en Viva Villa), pero no era tomador; era alérgico al alcohol”.

A continuación te presentamos algunos detalles curiosos de Villa el hombre y el mito, que tal vez te sorprendan.

Por Agencia Reforma

De un simple agricultor a todo un estratega militar; de un rebelde inconforme a Jefe de la famosa División del Norte; de Doroteo Arango a Francisco Villa, conocido también como “El Centauro del Norte”.

Ese es Pancho Villa, uno de los principales y más discutidos caudillos de la Revolución Mexicana, cuyas batallas se escribieron en las páginas de la historia mundial; su vida, obra y muerte son parte de la memoria colectiva que lo mantienen vivo, y cuentan, cada vez con detalles más sorprendentes, parte de sus hazañas como guerrillero.

Francisco Villa era más alto que el mexicano promedio, media 1.76 metros; tenía los ojos cafés profundos, de hecho, hay quienes dicen que era casi imposible sostenerle la mirada; era fotogénico, tenía los dientes manchados, solía autografiar las fotos a sus seguidores, casi siempre usaba sombrero y no sabía posar ante la cámara.

Villa, héroe, villano o simplemente un hombre ubicado en el lugar y tiempo indicado, es una leyenda que sin duda ha inspirado a muchos escritores a plasmar sus batallas y los conflictos militares que protagonizó.
Pero, ¿en qué momento nació el mito que lo convirtió en un personaje inmortal?

El investigador Miguel Ángel Berumen ofrece la respuesta en su libro Pancho Villa. La construcción del mito.
Pese a que el revolucionario fue asesinado hace ya 83 años, no hay duda de que el mito es más poderoso que el personaje histórico, dice el escritor.

Francisco Villa es uno de los pocos personajes de quien su mito nace cuando él no ha muerto, destacó Miguel Ángel Berumen, es uno de los personajes que tiene que lidiar con su propia imagen.

“Nos centramos en tres meses, que es septiembre de 1913 hasta enero de 1914”, señaló, “lo que pasó en estas fechas fue la conformación de la División del Norte, la primera toma de Torreón y la toma de Ojinaga el 10 de enero de 1914, porque Villa toma después todo el Estado de Chihuahua”.

Y Chihuahua juega un papel clave en la vida militar de Francisco Villa debido a que Estados Unidos tenía invertido en él más dinero que en cualquier otra parte del mundo, en minas, en aserraderos, en seguros, y además por ahí se transportaban la mayoría de las inversiones que tenía el resto del País.

A pesar de que una de las teorías sostiene que Francisco Villa construyó su propio mito, ya que no hay que olvidar que “El Centauro del Norte” protagonizó uno de los primeros ‘reality show’ al firmar un contrato con la Mutual Film Corporation para que filmara dos películas de lo que hacía en los campamentos y las batallas que enfrentaba, Miguel Ángel Berumen descarta esta posibilidad.

mural“Se puede decir que Villa fue la primera estrella del cine mexicano”, afirma. “Villa ya venía con una gran carrera militar, y era una carrera que había iniciado en Torreón, con la primera toma y la fundación de la División del Norte, con la toma de Ciudad Juárez, la batalla de Tierra Blanca y la ocupación de Chihuahua, todo esto a finales de 1913”.

El mito
No cabe duda de que la tradición oral y el cine contribuyeron a la difusión y el engrandecimiento del mito de Villa.

“Pancho Villa, el más osado y poderoso mexicano que produjo esta era, cuyo nombre y hechos vivirán por siglos venideros después de que se haya ido”, declaró la estadounidense Alberta Claire, quien lo entrevistó y fotografió en plena Revolución.

Y tenía razón, ya pasó casi un siglo y Villa sigue presente, su huella va más allá de los libros de historia; aunque el estigma de bandido lo acompañó siempre, sus hazañas nunca han estado en entredicho.

Por su perfil de líder y su capacidad militar, se le consideró el Napoleón mexicano o se le llegó a comparar con grandes generales estadounidenses, pero él prefería ser visto sólo como un soldado en lucha por la justicia y por los derechos del pueblo.

Pero no sólo fue un gran estratega militar, también conoció el poder de los medios, tanto de la prensa escrita como del naciente cine.

Periodistas e intelectuales, como el estadounidense John Reed o el mexicano Martín Luis Guzmán, lo acompañaron en sus andanzas y fueron testigos de su lucha; además, firmó contrato con Hollywood para filmar sus batallas.

Reed describió sus movimientos como los de un lobo.

“Es un hombre aterrador, ninguno de sus hombres se atreve a cuestionar sus órdenes”, señaló el autor estadounidense.

Otra de las leyendas que lo acompañan es la de haber sido una especie de Robin Hood mexicano, que despojaba a los ricos para favorecer a los pobres.

“Sabemos por el autor que Pancho Villa era un hombre sobrio, no bebía ni fumaba y tenía tres grandes pasiones: las armas, las mujeres y los gallos”, comenta el doctor en Comunicación Carlos Recio Dávila.

“Villa era un hombre que tenía mucho respeto por la educación y lo que ella representaba”, señaló, “era un hombre fuera de lo común y que parecía haberse adelantado en muchos sentidos a sus contemporáneos”.
Sin embargo, la creencia más reciente, y tal vez la más excéntrica, es aquella que le atribuye características de santo.

Desde los años 90, en algunos estados del norte, como Chihuahua, Coahuila y Durango, comenzó a circular el mito de que Villa también hacía milagros. Lociones, inciensos, veladoras, cuadros, oraciones y aguas espirituales con su imagen se venden en las tiendas herbolarias para conseguir los favores del General, como lo llaman los seguidores.

Según la creencia popular, la devoción tiene sus orígenes en los años 40, cuando en Ciudad Juárez algunos paisanos se encomendaban a Villa para evadir a la Migra en su paso a Estados Unidos, pero hoy sus devotos creen que desde el más allá elimina enfermedades, concede milagros, arregla problemas familiares y, por si algo le faltara al mito de Pancho Villa, hasta cura males de amor.

Etiquetas: , , ,

Deja Responder