REPORTAJE » Arriba y adelante

Kristina Hernandez, de Homer Hanna ISD en Brownsville (Marsha Miller, UT)

Kristina Hernandez, de Homer Hanna ISD en Brownsville (Marsha Miller, UT)


Programa da a estudiantes migrantes herramientas para alcanzar sus metas académicas a pesar de obstáculos

Por Gissela SantaCruz
¡ahora sí!

En este día soleado de abril más de 100 jóvenes migrantes de todo el estado se reunieron en la Universidad de Texas en Austin (UT). La mayoría de ellos, vestidos con lo que obviamente era su mejor traje, casi todos nerviosos por estar en la presencia de dignitarios estatales, sus familiares y otros estudiantes migrantes.

Algunos de ellos han trabajado en las cosechas bajo un sol abrasador, otros han operado máquinaria agrícola bajo el frío del norte. Entre ellos, también hay quienes sólo viajan con sus familiares a lugares distintos para esperar en una vivienda estrecha a sus seres queridos, que trabajan hasta 12 largas y duras horas al día.

Los estudiantes de hoy en día enfrentan un sinnúmero de distracciones y obstaculos. Igual de estresante es la carga económica y emocional para muchos padres. No es exageración decir que los obstáculos para las familias migrantes son mucho más profundos. Aún así, ver los logros de los jovenes migrantes —quienes también son estudiantes de preparatoria— que se reunieron en UT esta semana es impresionante.

Todos han logrado éxito en sus estudios académicos, cada uno de ellos dedicado a superar obstáculos personales.

“Ha sido duro, pero lo he hecho por mi madre, que está enferma, por dar un mejor ejemplo a mis hermanitas y por tener una mejor oportunidad”, dijo Jessica Reyna, una joven de La Joya, Texas, quién es de corta estatura pero con una pasión tan grande acerca de sus estudios y la vida que es imposible no sonreír junto a ella.

El lunes 2 de abril, Reyna y otros 39 de los 100 estudiantes reunidos pasaron a formar parte de un grupo distinto: fueron nombrados durante una ceremonia como estudiantes ejemplares de 2012 por el Programa de Estudiantes Migrantes de la UT y se unen a más de 2,500 estudiantes que han recibido el mismo premio en el último cuarto de siglo.

El evento anual reconoce a estudiantes migrantes ejemplares que han obtenido créditos de preparatoria a través del Programa de Mejoramiento de la Graduación del Estudiante Migrante (Migrant Student Graudation Enhancement Program) y le otorga a cinco de ellos uno una beca de $2,000.

De los 40 estudiantes, dos de ellos fueron elegidos como Estudiante del Año. Reyna y Eric Guajardo (de Álamo, Texas) recibieron ese honor el lunes 2 de abril.

Algunos de los invitados dintinguidos dijeron sentirse conmovidos por las luchas personales de estos jóvenes humildes.

“Me quedo asombrado al ver cómo han transformado las situaciones difíciles de la vida para convertirlas en historias de éxito. Incluso después de horas de arduo trabajo, han hecho su deber de educarse, de ser voluntarios dentro sus comunidades y de contribuir al bienestar de sus familias”, escribió William Powers, presidente de UT a los estudiantes migrantes homenajeados.

Estudiantes homenajeados el lunes 2. (Marsha Miller, UT)

Estudiantes homenajeados el lunes 2. (Marsha Miller, UT)

En verdad extraordinario
Desde muy pequeño, Guajardo ha migrado a Moorhead, Minnesota, con su familia para limpiar campos de remolacha azucarera cada verano. Bajo un sol fuerte, la familia Guajardo trabajaba desde las 6 de la mañana hasta las 6 de la tarde.

Mientras que algunas de sus memorias infantiles no son muy agradables, Guajardo también guarda buenos recuerdos de su experiencia.

“La mayoría de lo que recuerdo no es agradable, pero también hubo muchos ratos buenos, especialmente el convivir con mi familia”, dijo Guajardo, quien ha sido aceptado a las prestigiosas universidades privadas Columbia en Nueva York y Harvard en Massachusetts, ambas entre las más dificiles. Gracias a la asistencia financiera que le han brindado sus esfuerzos académicos, Guajardo iniciará sus estudios universitarios este otoño.

A diferencia de Guajardo, quién no tenía más opción que trabajar junto a su familia, Reyna eligió migrar a los estados de Illinois y Indiana durante los meses de verano con su tía.

Reyna tomó esa decisión con tan sólo 13 años de edad, como una manera de ayudar a su padre, sus cinco hermanas y su madre, quien por razones de salud no podía trabajar.

Igual que Guajardo, Reyna ha tomado las lecciones que ha aprendido en la cosecha para mejorar su futuro. La vida de migrante también tiene su lado positivo, dijo, y hasta se la recomendaría a sus hermanas menores y otros estudiantes.

“Definitivamente, ser migrante, te ayuda a apreciar mucho más lo que tienes”, explica Reyna. La familia de Reyna nunca tuvo mucho más de lo necesario, cuenta su hermana mayor Erika Reyna, quien acompañó a la jovencita al evento del lunes.

“Lo que aprendes es que si quieres algo, tienes que trabajar para lograrlo. A mí personalmente, me dio ese empuje extra para dar todo lo posible a mis estudios”, dijo Reyna, quién estudiará medicina en la Universidad de Baylor en Waco este otoño.

Jessica Reyna y Eric Guajardo (Marsha Miller, UT)

Jessica Reyna y Eric Guajardo (Marsha Miller, UT)

Sin estabilidad es mucho más difícil
Típicamente, el estudiante migrante comienza el año escolar tarde y deja la escuela antes de terminar el año para poder ayudar a su familia o viajar con ella. Para Reyna y Guajardo, la experiencia fue muy diferente en cuanto a que el trabajo de la cosecha sólo ocurría durante el verano, sin necesidad de perder mucho tiempo para sus estudios.

“Tuve la suerte a mi lado durante mi vida de migrante”, admite Guajardo, un joven alto cuya ambición a un futuro mejor está acompañada de una humildad sincera.

“La mayoría de los estudiantes migrantes tienen que abandonar sus estudios durante el año escolar, y creo que ser el mejor estudiante de mi escuela demuestra que soy una excepción a la regla. No por algún talento especial, sino debido a la suerte”. Su humildad no revela que no sólo fue la suerte, sino también sus esfuerzos al hacer todo lo posible de no sólo asegurarse de no quedarse atrás en sus estudios, sino de sobresalir a niveles extraordinarios.

A lo que se refiere Guajardo es que la mayoría de los estudiantes migrantes de Texas abandonan la escuela en la primavera antes de que termine el ciclo escolar y regresan hasta el otoño, después del inicio de clases, explica Peggy Wimberley, coordinadora del Programa de Estudiantes Migrantes, el cual atiende anualmente a más de 1,600 jóvenes de preparatoria de Texas que estudian mediante programas a distancia.

“La vida de migrante hace que asistir a la escuela sea muy difícil. Asistí a tres escuelas diferentes durante mi último año. Es difícil”, dijo Maricruz García Leal en una entrevista reciente con UT.

“No tienes la estabilidad que otros estudiantes, que no migran, tienen. Es una experiencia poco tradicional”, dice.
García Leal, quien fue nombrada Estudiante del Año por el programa migrante en 1997, hoy es maestra en la Escuela Primaria Woodrow Wilson de McAllen, donde fue galardonada con el premio a la Maestra del Año 2009-2010.

Texas tiene la población más grande del país de estudiantes que migran de un estado a otro. Estos estudiantes migran con sus familias anualmente desde Texas a otros 47 estados.

“Nuestro programa sólo alcanza a llegar a una pequeña fracción de los estudiantes migrantes del estado de Texas”, explica la Dra. Linda L. Glessner, directora ejecutiva del programa Continuing and Innovative Education de UT, el cual dirige el programa de Estudiantes Migrantes.

Glessner explica que la variedad de estudiantes que participan en el programa incluye a estudiantes que buscan continuar con una educación superior, una carrera tras estudiar en un colegio técnico o simplemente desean terminar la preparatoria.

“No excluimos a nadie, servimos a cualquier persona con un deseo de aprender”, dice Glessner.
“Lo que ofrece el programa es una base educativa que servirá para el futuro del estudiante, sin importar si el estudiante continúa con una carrera académica en UT. Lo que nos importa es dar a los estudiantes que enfrentan los obstáculos de la migración las herramientas para poder terminar la preparatoria y tener lo necesario para continuar con sus metas personales”.

25 años de servicio
Por 25 años, la misión del Programa de Mejoramiento de la Graduación del Estudiante Migrante ha sido ayudar a que los estudiantes migrantes de Texas se gradúen de la preparatoria, brindando oportunidades de obtener créditos académicos en “cualquier momento y en cualquier lugar”, según su sitio web.

Desde que el programa se originó en 1987, ha inscrito a aproximadamente 26,000 estudiantes migrantes.

“Seguimos con este programa, yo creo, porque vemos los buenos resultados que ha dado”, dijo Glessner. “Vemos los beneficios de trabajar en tu comunidad, de hacer carreras buenas y de aprovechar las oportunidades educativas y, sobre todo, de apoyar luego a la siguiente generación a lograr lo mismo”.

Muchos de los estudiantes del programa son los primeros en graduarse de la preparatoria en sus familias y algunos llegan a convertirse en graduados universitarios, señala Glessner.

“Fue difícil trabajar y tratar de graduarme al mismo tiempo, pero no me arrepiento un instante de mis experiencias. Soy quien soy hoy gracias a esas experiencias”, dijo, Adrián Flores, un Estudiante Migrante Ejemplar de 2004 que se graduó de la Facultad de Derecho y ahora trabaja como abogado penalista en San Antonio.

Guajardo se identifica con Flores, pero al mismo tiempo se enfocó en sus estudios por otro motivo.

“La vida de migrante es algo que ha sido parte de mi familia por generaciones. Lo hacemos porque es lo que sabemos hacer. Pero yo quiero ser uno de los primeros en romper con ese ciclo, y la única manera de lograrlo es mediante la educación”, aseguró Guajardo.

Estudiantes ejemplares

Estudiantes del año
asericEric Guajardo, Preparatoria PSJA Memorial
Cuándo era niño, Eric, hijo de Jaime y Romelia Guajardo, no entendía por qué su familia tenía que emigrar. Sin embargo, cuando se unió a sus padres, su hermano y su hermana mayores en los campos, Eric entendió los sacrificios que sus padres habían hecho siempre. Eric está actualmente en primer lugar de su generación de 538 alumnos. Ha obtenido 70 horas de crédito universitario. “Toda lucha que he tenido se convierte en una lucha compartida por mi familia. Toda lucha que enfrenta mi familia se convierte en mi lucha”.

Jessica Reyna
asjessicaPreparatoria La Joya
Hija de Jesús e Irma Reyna, desde la edad de 13 años Jessica se ha ofrecido a embarcarse en viajes de migración cada verano a Illinois e Indiana, donde despanoja el maíz con el fin de ayudar a su padre a mantener a sus cinco hermanas y a su madre que está discapacitada. Jessica ocupa actualmente el puesto número 23 de su generación de 508 estudiantes y tiene un promedio de calificaciones de 3.7. “Me doy cuenta de que hacer una carrera es mi única entrada a un futuro exitoso”.

Beneficiarios de becas
asaaronAarón Mejía
Preparatoria López
Hijo de Juan y Vidala Mejía, Aarón migra a Orestes, Indiana, donde todos los miembros de la familia trabajan en la cosecha de tomates. A pesar de perderse la primera parte del año escolar, Aarón se graduará un año antes y entre el 10% superior de su generación.

Gabriela Romero
asgabrielaPreparatoria San Benito
Gabriela ha migrado a varios estados del país con sus padres, Jorge y Josefina Romero, desde los 14 años de edad. A pesar de perderse casi dos meses de clases cada año, Gabriela ha mantenido un promedio de 3.8. Ella sueña en convertirse en profesora de matemáticas.

Sebastián Nieto,
Preparatoria Edinburg
Sebastián, el hijo menor de Candelaria Garza, emigra con su madre y su hermano mayor a Lafayette, Indiana, assebastiancada año para despanojar el maíz. A temprana edad, Sebastián fue diagnosticado con autismo, un trastorno que limita la capacidad de comunicarse y establecer relaciones con los demás, y de responder de manera adecuada a su entorno. A pesar de su discapacidad, Sebastián es un artista en ciernes, y recibió el premio Premio Creativo del Programa del Estudiante Migrante.

gsantacruz@ahorasi.com; 912-5991

Deja Responder