REPORTAJE » Una enfermera que te comprende

(Liliana Valenzuela, ¡ahora sí!)

(Liliana Valenzuela, ¡ahora sí!)


Joven con tumor raro de los huesos que sabe lo que es luchar por su vida, ahora es enfermera que inspira a sus pacientes.

Por Liliana Valenzuela
lvalenzuela@ahorasi.com

Jaquelyn Estrada era una chica deportista que jugaba softball en San Antonio desde los cinco años y corría cross-country en la preparatoria. Un desgarro muscular en el muslo izquierdo que no sanaba fue diagnosticado como un tumor raro de los huesos cuando ella tenía sólo 16 años. Pero lejos de darse por vencida, Estrada luchó a través de varias cirugías, una amputación, varias tandas de quimioterapia para terminar la universidad y recibirse de enfermera. Desde hace ocho meses trabaja en el Hospital Infantil Dell de Austin como enfermera con niños que sufren de cáncer. Esta es su historia.

‘Tu pierna o tu vida’
“Nunca había visto llorar a mi papá”, dice Estrada una mañana en las mesas del lobby del Hospital Infantil Dell.

Estrada se lastimó haciendo ejercicio y pensó que era sólo un desgarro muscular, pero cuando no mejoró y le dolía mucho y no podía caminar, fue al médico para que le hicieran exámenes. Una resonancia magnética (MRI) y unos rayos X salieron nublados, dice ella.

Cuando su mamá le dijo que tenia cancer, “al principio no sentí nada. Tenía que fijarme prioridades”, recuerda. “Pensé ‘hagámoslo ya’. Luego tuve tiempo de lidiar con mis emociones. Morir no era una opción”.

Su cuerpo delgado y juvenil, sus ojos color café y su pelo castaño al hombro contrastan con la sabiduría de las palabras de una chica que parece mayor que sus 23 años. Cuando los doctores determinaron que no podían salvarle la pierna, “Me dijeron, ‘es tu pierna o tu vida’… Me dije, pues vamos a hacerlo”, recuerda. Después de la quimio, pensó, mientras aprendía a caminar de nuevo con la próstesis y hacía cosas simples como abrocharse los zapatos, “Esta es mi vida ahora”.

Lo que ha pasado en esos 7 años desde que fue diagnosticada en agosto de 2005 y ahora, la ha forzado a vencer obstáculos que parecerían sobrehumanos y ha fortalecido sus relaciones con su familia y amigos. “Mi hermano David, que en ese entonces tenía 14 años, estaba tan en shock como todos los demás. Pero esto nos hizo más unidos, nos hizo crecer deprisa”.

¿Qué es el osteosarcoma?
“Es un tumor maligno de los huesos, más común entre los adolescentes y los jóvenes”, dice la Dra. Lockhart, oncóloga y hematóloga pediatra del Centro de Cáncer y Sangre del Hospital Infantil Dell. “No sucede con frecuencia, son apenas ocho casos por cada millón de personas al año”.

Explica que por lo regular ocurre cuando los huesos están creciendo rápidamente, pero por alguna razón ocurre una mutación, o un cambio imprevisto en las células, lo cual ocasiona ese tumor maligno.

“Muchas veces se puede salvar el hueso, pero en muchos casos se requiere de una amputación”, agrega la doctora.

“No teníamos un historial de cáncer en mi familia”, agrega Estrada.

Estada se sometió a una amputación de la pierna izquierda desde la cadera, varias tandas de quimioterapia y en marzo de 2006 le pusieron una pierna prostética o próstesis.

‘Soy increíblemente terca’
“Tardé tres meses en volver a caminar”, explica Estrada. “‘Es porque eres una Leo’ [en el signo del zodiaco], me decían. “Soy increíblemente terca”, agrega.

Terca o más bien tenaz y perseverante, Estrada ahora camina con facilidad durante su turno de 12 horas por las noches en el hospital. “‘En realidad, te mueves bastante bien de un lado a otro’, le decía su hermano.

“A veces me duele la cintura”, confiesa ella. “Pero si puedo hacerlo yo sola, entonces quiero hacerlo yo sola”.

Esa perseverancia la llevó a salir adelante y volver a caminar. A regresar a la preparatoria y recibir su diploma.

‘Todavía soy yo’
“Al principio la gente no sabía qué decirme. Yo contestaba a todas sus preguntas”, aclara. En la preparatoria todos la conocían como una atleta y conocían a su hermano menor. Ha sido todo un proceso y en ocasiones decía “en este momento no quiero hablar de eso”.

Pudo salir adelante gracias al apoyo de su familia y amigos, dice. Contaba con sus tíos, tías, primos en San Antonio, que muchas veces llenaban el cuarto del hospital. También su madre, Catherine, de 45 años, y su padrastro Kenneth, de 49 años, la apoyaron incondicionalmente.

Estrada tuvo otro brote de cáncer en los pulmones dos años después y tuvo que someterse a dos operaciones muy dolorosas en que desinflaban un pulmón a la vez para extraer los pequeñísimos tumores. Después, durante la recuperación, “me dolía toser, respirar, estornudar”, dice.

“A este tumor le gusta esparcirse a los pulmones”, explica la Dra. Lockhart. “Pedazos microscópicos del tumor quedan atrapados en los pulmones y éste es un ambiente propicio para su crecimiento”. Una vez que ha habido una recurrencia, es más probable que haya otras, dice la Dra. Lockhart. A veces, algunos se curan del todo.

“Todavía me da miedo pensar en que [el cáncer] podría volver. Es algo que nunca te abandona del todo”, confiesa, “pero no voy a dejar que limite mi vida”.

En sus ojos hay cierta tristeza de alguien que ha sufrido mucho. Pero también hay fuerza y compasión para otros que aún sufren hoy y a quienes ella trata de ayudar.

Siempre quiso ser enfermera
Desde chica le llamó la atención el campo de la medicina y su mamá no se extrañó cuando Estrada le dijo que quería ser enfermera.

“Yo quise ser lo que ellas fueron para mí”, explica. “Las enfermeras siempre están allí cuando te duele algo. Puedes hablar con ellas, reírte con ellas, jugar Scrabble con ellas”.

A pesar de tener que someterse a varias sesiones de quimioterapia durante parte del tiempo que le tomó cursar su licenciatura en enfermería, Estrada perseveró y se recibió de enfermera RN por la Universidad de Texas en diciembre de 2011.

En los momentos más oscuros, una persona que la ayudó e inspiró mucho fue a enfermera Brandy Dach. “Ella siempre hace lo necesario para mejorar cualquier situación…ylo hace de todo corazón”.

Una enfermera con compasión
“(Jaquelyn) es una joven extraordinaria”, dice la Dra. Lockhart, “es muy gratificante verla pasar por este suplicio y llegar a tener una carrera productiva”.

Estrada quería estar en la sección infantil de oncología, pues sabía lo que se sentía, había estado en los zapatos de los pequeños pacientes que llegan allí.
“Hace muy bien su trabajo y es muy compasiva”, agrega, “sabe lo difícil que esta enfermedad para los pacientes”.

El mensaje que la joven enfermera trata de transmitir a sus pacientes a través de sus palabras, gestos y presencia es que hay vida después del cáncer”. “Hay que recoger los pedazos y seguir adelante”.

Una chica casi como las demás
Además de tener un trabajo muy exigente, emocional y físicamente, Estrada se reconforta y se relaja con la música. En su departamento tiene una gran colección de discos LP de los años sesenta y setenta como Pink Floyd, Jimmy Hendrix, los Beatles y Led Zepellin. “Eres una hippie”, dice que su padrastro le dice afectuosamente.

“La música es mi religión, de cierta forma”, dice. “Me pierdo, recargo las pilas”. Prefiere los tocadiscos a los MP3, y “me gusta el ruido blanco, el pop y clic que hace la aguja sobre los discos”.

También le gusta comer pollo frito, pancakes con chispas de chocolate y tomar root beer cuando sale de trabajar por las mañanas.

“No cambiaría todo lo que me ha pasado por nada en el mundo”, dice con seguridad, “pues eso me ha convertido en quien soy ahora. Me ayudó a darme cuenta de lo que soy capaz”.

Ayuda para sobrevivir cualquier tipo de cáncer
Si tú o alguien de tu familia sufre de algún tipo de cáncer, aquí hay unas organizaciones que te pueden ayudar, en español.
» American Cancer Society www.cancer.org/Espanol/index
» Ayuda personalizada para problemas con el seguro, con tu trabajo o con el tratamiento. Llama gratis a la organización Livestrong al 1-855-220-7777 ó visita bit.ly/yQTOv6

Puedes contactar a Liliana al 912-2987

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