Palabras que dañan el autoestima de tu hijo

brenda_ayala_lewisSi bien en nuestra cultura sostenemos la creencia de que “del dicho al hecho, hay mucho trecho”, mi columna contradice la inocencia de las malas palabras que usamos para referirnos a nuestros hijos, particularmente frente a otras personas.

He tenido la desdicha de escuchar a los padres de mis alumnos expresarse frente a sus hijos que “Mi hijito no puede”;  “Es bien burro con la materia de…”; “No tiene el cerebro para hacer…”;  “No sé qué más puedo hacer para ayudarle”.

Los niños se retuercen y apenados bajan la mirada hacia el suelo para evitar el contacto visual con la maestra, los padres o cualquier persona que se encuentre alrededor.  También es perjudicial cuando sus compañeros que escuchan tales  palabras de los padres se burlan del niño.

Lo más dañino es cuando el niño cree en las palabras poderosas de sus padres para formarse una imagen de sí mismo.

Recuerdo cuando yo era niña y acompañaba a mis padres a las visitas con la maestra. Me encantaba ir para escuchar las palabras positivas que la maestra le decía a mis padres.

Al mismo tiempo sentía gran orgullo y me sentía confiada de mí misma al escuchar palabras motivadoras como –“Su niña puede”; “Es una pensadora crítica en lectura”; “Cuestiona mucho como una científica”.

Las palabras me hacían entender que era una buena lectora, científica, pero más que nada, que tenía la capacidad de pensar y tomar la identidad de una verdadera experta.

Las ocasiones en las cuales la maestra y mis padres hablaban sobre un plan para ayudarme a mejorar áreas desafiantes me daba a entender que enfrentaría el reto con el apoyo de mis padres y la escuela.

Nunca recuerdo la mención sobre una falta en mi capacidad o que no hubiera una solución a una preocupación. Las conversaciones que escuchaba entre la maestra y mis padres me proveían con gran confianza en mis habilidades para avanzar académicamente y siempre sentir que todos pensaban que yo podía lograr cualquier objetivo y hasta alcanzar las estrellas.

Como maestra y defensora de niños, te pido que tengas más cautela al expresar alguna preocupación sobre las capacidades e inhabilidades de tu hijo frente a él.

Por ejemplo, no le expreses a la maestra alguna incapacidad de tu hijo, mejor identifica tu incapacidad para enseñarle y así demostrar que tú también necesitas apoyo para ayudarle a tu niño. Así el niño podrá ver el proceso de comunicación para encontrar soluciones a preguntas o preocupaciones académicas.

Enfócate en las cosas que sí puede hacer tu hijo para animarlo a superar alguna dificultad (en lugar de decir, “No sabe nada, no puede leer, ya no sé qué hacer con él” diga, “Puede decir los sonidos de las palabras muy bien, pero ahora necesito ayudarle a unir los sonidos para que lea con fluidez”).

Recuerda expresar muchas más cosas positivas de tu hijo que preocupaciones, por ejemplo, “A mi niña le encanta leer sobre el género de fantasía, ¿cómo la puedo ayudar a desarrollar su interés en el género de no ficción?” o “Mi hijo ha mejorado en su fluidez de lectura, y necesito saber el modo de ayudarle con la comprensión”.

Recuerda que platicar con tu hijo frente a la maestra es una gran oportunidad para que desarrolle su autoestima y lo puedas presumir en áreas en las que él brilla.  Además escuchará maneras que sus padres podrán apoyarlo. Como adultos queremos lo mejor para nuestros niños y es necesario siempre estar consciente de comunicar la expectativa con palabras que establecen y desarrollan un poder por sí mismas.

Ayala Lewis es maestra de quinto grado de la Primaria Dawson de Austin y participa en el Proyecto Maestría de la Universidad de Texas.

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